Oshidori modula a la perfección ese son dulce, acordado, flexible, hondo, solemne… un placer poder escucharlo
Más allá de esferas y notas armónicas: nos sentimos atraídos por esa
idea, esa conexión espacio-musical del universo, hay algo en ello que
nos agrada, que nos impregna de “altura”. Cualquiera que haya tenido la
oportunidad de experimentar la sonoridad continua, etérea de un órgano
resonando entre los muros de una iglesia percibe lo abismal y lo sublime
con independencia de que ese juego de disoluciones y desmayos nos
provoque una quietud contemplativa o ésta solo sea extrañamente
inquietante. Puesto el oído atento, esa frecuencia se eleva , se nos
escapa y sin embargo; nos despierta el rumor, la experiencia de lo
absolutamente otro como expansión de la misma vibración.
Salinas no
pudo tener mejor oyente que su amigo Fray Luis, pues de él se ha dicho
que es el más comprensible y humano de los místicos, un ser nacido para
la armonía. La oda es una profunda expresión de gozo y nostalgia , la
íntima experiencia de un privilegiado que nos convierte en oyentes de
ese susurro que precede a la palabra, que “menea” con sabiduría el
plectro, se percibe el éxtasis en esa ascensión rimada. No es un éxtasis
en el sentido religioso… Se trata, más bien, del éxtasis… en el sentido
etimológico: el oyente sale de sí mismo, como la Amada en “Noche
oscura” de San Juan de la Cruz, "traspasa el aire todo,” y oye esa
música que es ”de todas las primera”. Breve ráfaga que a algunos nos
sigue haciendo soñar en esa morada silenciosa con música del corazón y
de las estrellas… como si el universo alguna vez hubiera sido nuestro,
como si aún fuera posible rozar esa belleza esencial que nos transita y
volver para contarlo.
A contracorriente, que es lo mío. Desde ayer llevo dándole vueltas a lo leído y ..
¡No,
a las ideas que genera en mí, no!. No quiero ideas, que tengo muchas y
la mayoría, posiblemente, erradas. Dándole vueltas a lo que siento...
Desde niño he tenido una tendencia instintiva a observar a los demás. Era un pulgarcito que constantemente miraba hacia arriba y en derredor. Y me sentía siempre molesto, por no decir herido.
Me
intentaron enseñar cosas importantes, así las calificaban, y la
importancia de las cosas. Organizaron mi pensamiento, de modo que
cerraron muchos caminos.
Me señalaron con reverencia lo que era excelso.Lo sublime, que elevaría mi humanidad hacia la divinidad.
Aprendí fórmulas, reglas y datos que organizan el mundo.
Pero
nadie se molestó, nadie perdió tiempo, en mostrarme que la vida es
gozo. Alguno, si, que era un valle .. Y nadie se detuvo, porque quizá
nunca lo supieron, que lo esencial de la existencia es sentirla alegre.
Simplemente eso; no, grande, sublime y demás, no. Sencillamente alegre.
Para que el día que me largue, sonría.
Poco a poco, fui viviendo, la mayoría de las veces mal. Creciendo en saberes importantes y detalles embellecedores.
Y las pretendidas excelsas bellezas no me elevaron nunca a sitio alguno. Y cuanto más sublimes, más odio generaban.
Porque no se trata de músicas, pinturas o cerámicas. Ni de sublimes magnificencias, llenas de pureza, ritmo y melodía.
Se trata de algo más simple, absolutamente simple y sencillo. E íntimo.
Lo
que oigo, palpo, miro, cato, y huelo, ¿me satisface?. A mí. A nadie
más. En soledad. Sin compartir. Que nadie oye, palpa, mira, cata y huele
por mí.
Y descubrí enseguida que no soy importante. Que mis
gustos son míos. Que cada vez que me juntaban con no se cuantos quienes,
terminaba hablando mucho sobre no se que, analizando más el porque de
algo que parecía obligado a ser único y maravilloso, y a salir con la cabeza caliente y los pies fríos.
Me
di la vuelta. Hacia dentro. Y si hablamos de música, ¿saben cual es la
más maravillosa del mundo?. "Renacerá". La cantaban "Los Brincos",
después de romper con la mujer que amaba. No hay Bach capaz de hacerme
sentir tanto y durante tantos años. Mozart, un mindundi.
Y de
poesía... José del Río Sainz; un desconocido poeta de mi pueblo. Él supo
describir en cuatro palabras como vive un patache una ola.. ¡Súblime!.
Arte..
Me obsesiono preguntando a cualquiera que se acerca, ¿te gusta, a ti?.
Eso es lo que importa. Porque todo Arte es un grito humano en busca de
otro y en tanto en cuanto se eleva magnífico y poderoso, dificultando su
entendimiento, deja de ser Arte.
El Arte, si grande, fracaso. Como el urinario con el que se carcajeó Duchamp de la excelencia.
En el Arte no busco dioses ni espíritu. Calor; eso es lo que busco. Compañía de algo que entiendo.
Por
eso, ahora, algo mayor ya, he perdido discreción en la mirada, juego a
rubias seducciones, abrazo cinturas que no debo, bebo lo incorrecto,
como todo lo que daña, hablo donde debería sudar y ...
Poquito a poco me van acompañando algunos gritos de otros, sean palabras en orden, manchurrones en un cuadro o Sabina.
Y como decía un amigo mío: Cada vez que topo con un santón reconocido, ¡repelús!.
.. Gozo, si. También ante la música de las estrellas, ante el
ritmo de las palabras que nacen de lo más íntimo del Hombre, ante los
sonidos que vibran en el aire.
No he comentado tu artículo. Antes,
solo me desahogué. ¡Y sin reparar en extensión!. Pero siempre te he
sentido tolerante y respetuosa con quien expone lo que siente. Gracias
por acogerme, a pesar de ser tan bruto.
No se nada de música. Ni
tengo aptitudes físicas para ella. ¡Pero con que facilidad entiendo lo
que escribes en tu artículo!. Y lo siento, lo siento en mi intimidad.
Para mi, música, poesía, conocimiento, .., son Pasión.
Me se chiquito; mucho. Y el resto, solo dudas; y preguntas sin respuesta. ¿Por qué, por qué, por qué ..?.
Y
un día cualquiera, sin esperar gran cosa, acurrucado en el banco de una
iglesia sin nombre, mirando tristemente algo que ni sabes, desciende
hacia ti desde la espalda un canto gregoriano...
No quieres ceder;
no. Estás herido; rabias. Pero te puede amiga mía. Te acaricia, te
abraza, .. Y sientes como el alma se serena.
Y si, te sabes chico,
minúsculo, pero sientes que puedes llegar a ser grande. Que hay
Maravillas que te buscan. Y poco a poco se diluye la rabia. Y te alzas.
Recuperas dignidad. Y Eres. En brazos de una amante deliciosa, la
música.
Y otro día, metido en un agujero, aterido, alguien saca un
librito. Y lee. En voz baja. Una poesía. Palabras encadenadas en la
brisa. Y aquello que nunca te detuviste a considerar, palabra, forma y
ritmo, te baña.. Te quedas quieto. Atiendes. Y en mitad de tanta mierda,
sientes en lo más profundo la Belleza.
Y tras la Belleza, la Esperanza. Y sonríes. Y quieres. Y deseas.
Y
entonces aceptas. "Mira, susurra el alma. No se que utilidad tengo en
Tu Partitura. Pero se que solo más allá y más alto encontraré lo que
busco".
Si. Salinas y Fray Luis sintieron la Pasión, porque paladearon el gozo de lo bello.
21:44
Nerea dijo...
genial, tanto el blog como los comentarios de turulato. enhorabuena a los dos.
Más allá de esferas y notas armónicas: nos sentimos atraídos por esa idea, esa conexión espacio-musical del universo, hay algo en ello que nos agrada, que nos impregna de “altura”. Cualquiera que haya tenido la oportunidad de experimentar la sonoridad continua, etérea de un órgano resonando entre los muros de una iglesia percibe lo abismal y lo sublime con independencia de que ese juego de disoluciones y desmayos nos provoque una quietud contemplativa o ésta solo sea extrañamente inquietante. Puesto el oído atento, esa frecuencia se eleva , se nos escapa y sin embargo; nos despierta el rumor, la experiencia de lo absolutamente otro como expansión de la misma vibración.
Salinas no pudo tener mejor oyente que su amigo Fray Luis, pues de él se ha dicho que es el más comprensible y humano de los místicos, un ser nacido para la armonía. La oda es una profunda expresión de gozo y nostalgia , la íntima experiencia de un privilegiado que nos convierte en oyentes de ese susurro que precede a la palabra, que “menea” con sabiduría el plectro, se percibe el éxtasis en esa ascensión rimada. No es un éxtasis en el sentido religioso… Se trata, más bien, del éxtasis… en el sentido etimológico: el oyente sale de sí mismo, como la Amada en “Noche oscura” de San Juan de la Cruz, "traspasa el aire todo,” y oye esa música que es ”de todas las primera”. Breve ráfaga que a algunos nos sigue haciendo soñar en esa morada silenciosa con música del corazón y de las estrellas… como si el universo alguna vez hubiera sido nuestro, como si aún fuera posible rozar esa belleza esencial que nos transita y volver para contarlo.
¡No, a las ideas que genera en mí, no!. No quiero ideas, que tengo muchas y la mayoría, posiblemente, erradas. Dándole vueltas a lo que siento...
Desde niño he tenido una tendencia instintiva a observar a los demás. Era un pulgarcito que constantemente miraba hacia arriba y en derredor. Y me sentía siempre molesto, por no decir herido.
Me intentaron enseñar cosas importantes, así las calificaban, y la importancia de las cosas. Organizaron mi pensamiento, de modo que cerraron muchos caminos.
Me señalaron con reverencia lo que era excelso.Lo sublime, que elevaría mi humanidad hacia la divinidad.
Aprendí fórmulas, reglas y datos que organizan el mundo.
Pero nadie se molestó, nadie perdió tiempo, en mostrarme que la vida es gozo. Alguno, si, que era un valle .. Y nadie se detuvo, porque quizá nunca lo supieron, que lo esencial de la existencia es sentirla alegre. Simplemente eso; no, grande, sublime y demás, no. Sencillamente alegre. Para que el día que me largue, sonría.
Poco a poco, fui viviendo, la mayoría de las veces mal. Creciendo en saberes importantes y detalles embellecedores.
Y las pretendidas excelsas bellezas no me elevaron nunca a sitio alguno. Y cuanto más sublimes, más odio generaban.
Porque no se trata de músicas, pinturas o cerámicas. Ni de sublimes magnificencias, llenas de pureza, ritmo y melodía.
Se trata de algo más simple, absolutamente simple y sencillo. E íntimo.
Lo que oigo, palpo, miro, cato, y huelo, ¿me satisface?. A mí. A nadie más. En soledad. Sin compartir. Que nadie oye, palpa, mira, cata y huele por mí.
Y descubrí enseguida que no soy importante. Que mis gustos son míos. Que cada vez que me juntaban con no se cuantos quienes, terminaba hablando mucho sobre no se que, analizando más el porque de algo que parecía obligado a ser único y maravilloso, y a salir con la cabeza caliente y los pies fríos.
Me di la vuelta. Hacia dentro. Y si hablamos de música, ¿saben cual es la más maravillosa del mundo?. "Renacerá". La cantaban "Los Brincos", después de romper con la mujer que amaba. No hay Bach capaz de hacerme sentir tanto y durante tantos años. Mozart, un mindundi.
Y de poesía... José del Río Sainz; un desconocido poeta de mi pueblo. Él supo describir en cuatro palabras como vive un patache una ola.. ¡Súblime!.
Arte.. Me obsesiono preguntando a cualquiera que se acerca, ¿te gusta, a ti?. Eso es lo que importa. Porque todo Arte es un grito humano en busca de otro y en tanto en cuanto se eleva magnífico y poderoso, dificultando su entendimiento, deja de ser Arte.
El Arte, si grande, fracaso. Como el urinario con el que se carcajeó Duchamp de la excelencia.
En el Arte no busco dioses ni espíritu. Calor; eso es lo que busco. Compañía de algo que entiendo.
Por eso, ahora, algo mayor ya, he perdido discreción en la mirada, juego a rubias seducciones, abrazo cinturas que no debo, bebo lo incorrecto, como todo lo que daña, hablo donde debería sudar y ...
Poquito a poco me van acompañando algunos gritos de otros, sean palabras en orden, manchurrones en un cuadro o Sabina.
Y como decía un amigo mío: Cada vez que topo con un santón reconocido, ¡repelús!.
No he comentado tu artículo. Antes, solo me desahogué. ¡Y sin reparar en extensión!. Pero siempre te he sentido tolerante y respetuosa con quien expone lo que siente. Gracias por acogerme, a pesar de ser tan bruto.
No se nada de música. Ni tengo aptitudes físicas para ella. ¡Pero con que facilidad entiendo lo que escribes en tu artículo!. Y lo siento, lo siento en mi intimidad.
Para mi, música, poesía, conocimiento, .., son Pasión.
Me se chiquito; mucho. Y el resto, solo dudas; y preguntas sin respuesta. ¿Por qué, por qué, por qué ..?.
Y un día cualquiera, sin esperar gran cosa, acurrucado en el banco de una iglesia sin nombre, mirando tristemente algo que ni sabes, desciende hacia ti desde la espalda un canto gregoriano...
No quieres ceder; no. Estás herido; rabias. Pero te puede amiga mía. Te acaricia, te abraza, .. Y sientes como el alma se serena.
Y si, te sabes chico, minúsculo, pero sientes que puedes llegar a ser grande. Que hay Maravillas que te buscan. Y poco a poco se diluye la rabia. Y te alzas. Recuperas dignidad. Y Eres. En brazos de una amante deliciosa, la música.
Y otro día, metido en un agujero, aterido, alguien saca un librito. Y lee. En voz baja. Una poesía. Palabras encadenadas en la brisa. Y aquello que nunca te detuviste a considerar, palabra, forma y ritmo, te baña.. Te quedas quieto. Atiendes. Y en mitad de tanta mierda, sientes en lo más profundo la Belleza.
Y tras la Belleza, la Esperanza. Y sonríes. Y quieres. Y deseas.
Y entonces aceptas. "Mira, susurra el alma. No se que utilidad tengo en Tu Partitura. Pero se que solo más allá y más alto encontraré lo que busco".
Si. Salinas y Fray Luis sintieron la Pasión, porque paladearon el gozo de lo bello.